
Tres episodios, únicamente, son los que componen la miniserie británica Black Mirror y que si bien ya prepara su segunda temporada ha sido quizás una de las más aclamadas en los últimos tiempos. Emitida ya en TNT España, aterriza ahora para su emisión en abierto y en Cuatro a partir de esta misma noche (22:30).
Creada por el guionista Charlie Brooker (que ya creó Dead Set: la muerte en directo), la ficción cuenta con tres episodios autoconclusivos, aunque todos ellos tienen en común, el papel que juega la tecnología en la sociedad y la exploración de los límites del ser humano.
“El himno nacional”, primer capítulo de la miniserie, analiza cómo la rapidez con la que se transmite la información, el papel que juegan los medios de comunicación y la capacidad para movilizar la opinión pública, tan poderosa como cambiante, hacen que las decisiones de quienes ostentan el poder estén condicionadas por los ciudadanos.

Dirigido por Otto Bathurst (Criminal Justice, Five Days), el episodio arranca cuando el Primer Ministro, Mike Callow, personaje interpretado por Rory Kinnear, recibe una llamada telefónica urgente, en la que le comunican que la princesa Susannah (Lydia Wilson), uno de los miembros más queridos de la Familia Real, ha sido secuestrada. La noticia se da a conocer a través de un vídeo que el secuestrador cuelga en Youtube y se difunde rápidamente a través de las redes sociales conmocionando a la opinión pública. En la grabación, la princesa ruega por su liberación pero, para salvarla, el primer ministro se enfrentará a un grave dilema: decidir si cumple las exigencias del secuestrador aunque su integridad quede dañada ante todo el país o negarse al chantaje.
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