
Jade Goody, la joven británica de 27 años que se convirtió en toda una celebridad tras participar en el Gran Hermano, dado sus comentarios y sus modos de actuar, falleció en su casa de Esexx la pasada madrugada de un cáncer terminal que se le había diagnosticado el pasado 2008.
“Creo que será recordada como una joven que ha salvado y salvará muchísimas vidas”, dijo su publicista Max Clifford, refiriéndose a cómo su batalla pública contra el cáncer ha creado conciencia sobre la enfermedad.
“Era una chica muy, muy valiente. Y se enfrentó a la muerte del mismo modo que se enfrentó a toda su vida: plenamente, con mucho coraje”, añadió.
La decisión de Goody de vivir ante las cámaras sus últimos días de enferma terminal, con la cabeza totalmente calva por el tratamiento con quimioterapia, levantó ampollas, y suscitó numerosas dudas sobre los límites de la televisión.
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